Las bodas del mio cid

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Ambos aspectos -la confrontación personal del bien y del mal, la presentación de los cambios sociales y políticos- pueden observarse cuando se llega al Cantar sin experiencia de ninguna otra poesía épica. La tercera forma de ver la parte final del Cantar depende del conocimiento de la tradición épica: si no somos conscientes de las modificaciones que el poeta hace de esa tradición, nos perderemos un aspecto importante de su arte. El poeta del Mio Cid hace un uso sutil y muy individual de los recursos que le ofrece la tradición épica española y francesa, tan sutil y tan individual que a menudo se ha subestimado su dependencia de la tradición. Es fácil, por ejemplo, pasar por alto su uso de los motivos populares, pero están ahí de todos modos3. Su estilo formulista tiene una deuda importante con el pasado oral de la épica española, aunque no tan importante como para creer que el propio Cantar fue compuesto oralmente4. Se utiliza la composición por motivos, aunque de nuevo en una forma que indica que se trata de un poeta alfabetizado que trabaja en un medio anteriormente oral5. Rasgos de la trama épica que se dan en culturas muy separadas se encuentran, normalmente con una marcada diferencia, en el Cantar. Mi principal preocupación en este artículo es el tratamiento de tales elementos argumentales en la sección final del Cantar, pero un ejemplo anterior puede servir como recordatorio de que se dan en todo el poema.

El cid

El Poema de Mío Cid es bastante fácil de resumir.    Inspirado en la vida en el exilio del histórico Rodrigo Díaz de Vivar (ca1043-1099), es un poema épico bastante corto, que consta de 3733 versos divididos en tres “Cantos”. El primer Cantar (vv 1-1084) se centra en el destierro del Cid, el segundo (vv 1085-2277) en su conquista de Valencia y el matrimonio de sus hijas, el último (vv 2278-3733) en el abuso y abandono de las hijas y la petición de justicia del Cid.

El Poema ha llegado hasta nosotros en un único manuscrito, fechado aproximadamente a mediados del siglo XIII, pero la fecha de composición y la autoría son objeto de controversia.    Durante mucho tiempo, siguiendo los argumentos del mayor erudito medieval español, Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), se creyó que la obra fue compuesta de forma anónima hacia 1140.

Sin embargo, al final del poema, un tal Per Abbat afirma que “escribió” (escrivio) la obra en 1207.    El problema es que el verbo escrivir no significaba necesariamente “escribir” en aquella época, sino que también podía significar “copiar”, por lo que no sabemos realmente si Per Abbat era el copista o el autor.    Actualmente, el consenso es que fue el copista. En cuanto a la fecha de composición, la mayoría de los estudiosos se inclinan por una fecha posterior a 1140, en torno a 1200.

Resumen de El Cid

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Díaz de Vivar se hizo conocido por su servicio en los ejércitos de los gobernantes cristianos y musulmanes. Tras su muerte, el Cid se convirtió en el célebre héroe nacional de España y en el protagonista del poema épico medieval español más importante, El Cantar de mio Cid,[1] que lo presenta como el caballero medieval ideal: fuerte, valiente, leal, justo y piadoso.

Hay varias teorías sobre su historia familiar, que sigue siendo incierta; sin embargo, era el abuelo de García Ramírez de Pamplona, rey de Navarra, primer hijo de su hija Cristina Rodríguez. Hoy en día, el Cid sigue siendo un héroe popular español y un icono nacional, y su vida y sus hazañas se recuerdan en la cultura popular[2][3].

La historia de El Cid

La historia comienza con el destierro del Cid, cuyos enemigos le acusaron injustamente de haber robado dinero al rey Alfonso VI de Castilla y León, lo que provocó su destierro. Para recuperar su honor, participó en las batallas contra los ejércitos moros y conquistó Valencia. Gracias a estos actos heroicos, recupera la confianza del rey y su honor queda restaurado. El rey casa personalmente a las hijas del Cid con los infantes de Carrión. Sin embargo, cuando los príncipes son humillados por los hombres del Cid por su cobardía, los infantes juran vengarse. Golpean a sus nuevas esposas y las dan por muertas. Cuando el Cid se entera de esto, suplica al rey que haga justicia. Los infantes son obligados a devolver la dote del Cid y son derrotados en un duelo, despojándolos de todo honor. Las dos hijas del Cid vuelven a casarse con los príncipes de Navarra y Aragón. A través de los matrimonios de sus hijas, el Cid inicia la unificación de España.

Comienza con la toma de la ciudad de Valencia por parte del Cid. Trae a su familia a vivir con él. Se descubre que los Infantes de Carrión, sobrinos del rey, son los enemigos que provocaron el destierro del Cid. Conspiran para casarse con sus hijas y quedarse con parte de sus riquezas. El rey actúa en nombre de sus sobrinos y perdona al Cid y permite los matrimonios. El Cid sospecha que algo malo sucederá con los matrimonios, pero lo permite de todos modos.